La peperina (Minthostachys mollis), también conocida como «menta del campo» o «menta argentina», es una planta aromática nativa de las regiones montañosas de Argentina y otros países de Sudamérica. Su uso se extiende desde la gastronomía hasta la medicina tradicional, gracias a sus propiedades digestivas y antiinflamatorias. Sin embargo, para disfrutar de todos sus beneficios, es fundamental conocer los cuidados que esta planta requiere.
Ubicación y luz: La peperina prefiere un lugar con luz solar directa, aunque también puede adaptarse a semisombra. Un espacio en el jardín o en un balcón donde reciba al menos 4 a 6 horas de sol al día es ideal para su crecimiento óptimo.
Suelo: Esta planta se desarrolla mejor en suelos bien drenados y ricos en materia orgánica. Es recomendable enriquecer la tierra con compost o humus de lombriz antes de la siembra. Un pH ligeramente ácido (entre 6 y 7) favorece su crecimiento.
Riego: La peperina necesita un riego regular, especialmente durante los meses más cálidos. Sin embargo, hay que tener cuidado de no encharcar el suelo, ya que el exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces.
Temperatura: Esta planta soporta bien las temperaturas cálidas, pero es sensible a las heladas. En invierno, en regiones donde las temperaturas descienden drásticamente, se recomienda protegerla cubriendo la planta o trasladándola a un lugar más cálido.
Fertilización: Para mantener su salud y promover un crecimiento vigoroso, se puede aplicar un fertilizante equilibrado cada 4-6 semanas durante la temporada de crecimiento. Esto no solo ayudará en su desarrollo, sino que también potenciará su aroma.
Poda: La poda regular es esencial para mantener la forma de la planta y estimular un crecimiento más denso. Se recomienda podar las ramas secas o dañadas y recortar las puntas para fomentar la ramificación.
Plagas y enfermedades: La peperina es relativamente resistente a plagas, pero puede verse afectada por pulgones y ácaros. Se aconseja inspeccionar la planta regularmente y aplicar tratamientos naturales, como jabón potásico, en caso de infestaciones.